La unión de la roca, el agua y el tiempo han hecho posible que exista en el corazón de la Sierra de Guara numerosos y espectaculares cañones, verdaderos protagonistas de este parque natural altoaragonés.
Los asombrosos cantiles rocosos acogen plantas únicas muy especializadas, así como especies faunísitacas que han encontrado en estos enclaves su último refugio. Las fuentes, cuevas y barrancos, así como sus construcciones y paisajes humanizados, también poseen un alto valor medioambiental y cultural, preservado gracias a la existencia del espacio protegido.
En Guara existen claros contrastes entre ambas vertientes. Mientras que en la meridional son característicos los amplios somontanos dominados por campos de cultivo y bosquetes de carácter mediterráneo, en la septentrional abundan las masas forestales y antiguos campos de cultivo ya abandonados. Sin embargo, es en sus cañones donde pueden admirarse los paisajes más sorprendentes y característicos de Guara, marcados por su estrechez y profundidad.